Atrio - Definición y traducción | Arquitectura

Atrio en Francés

  • Atrium
  • Atrio

    Significado y Definición de Atrio

    Planta de la primitiva Basílica de San Pedro del Vaticano, tal como se diseñó en tiempos de Constantino, siglo IV. Obsérvese el atrio a los pies de la iglesia, en la entrada oeste.
    Atrio o quadriportico de la Basílica de san Ambrosio (Milán).
    Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá. Con las cadenas se marcaba el límite espacial de la jurisdicción universitaria.
    Entrada secundaria de la Catedral de Segovia. Con la reja se marcaba el límite espacial de la jurisdicción eclesiástica (el "sagrado").
    Ante la fachada oeste de la Catedral de San Pablo (Londres) se extiende un espacio semicircular delimitado con bolardos.
    La iglesia de San Lázaro (Lárnaca), en Chipre, presenta un atrio o pórtico similar al de algunas iglesias españolas.

    Atrio (del latín atrium) fue el patio de la domus (casa rica romana) y de algunos templos romanos. De la arquitectura romana pasó a la paleocristiana y de esta a la medieval. En las iglesias es un patio porticado situado a sus pies y que sirve de acceso. Solía tener una fuente y soportales. El acceso era libre a cualquiera hasta el atrio, quedando el interior del templo reservado para los fieles. En los templos antiguos existían varios tipos de delimitación de los recintos sagrados externos a la propia edificación del templo, pero en torno a él (peribolos, temenos, templum, sacellum). De hecho, en casos extremos, el templo podía reducirse a un mero altar sin ninguna cubierta, pero siempre existía un recinto delimitado con la consideración de sagrado y que no debía profanarse (dedicarse a otros usos).

    Muchas iglesias presentan un atrio a su entrada, aunque su forma y funciones son muy diversas. Muy frecuentemente se usaba como cementerio. En general, suele estar señalizado con columnas y a veces con cadenas, marcando los límites del recinto sagrado (sagrera en Cataluña). En el Antiguo Régimen tenía una función de demarcación jurisdiccional del fuero eclesiástico, e incluso se permitía "acogerse a sagrado" a los perseguidos por la justicia ordinaria (asilo en sagrado). Las universidades, nacidas como instituciones eclesiásticas, también tenían tales recintos.

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